6/8/08

Lectura, escritura y tecnologías

...así como el texto rompió la mediación proxémica presente en lo verbal, la hipermedia rompe la linealidad del texto, posibilita varios recorridos, múltiples sentidos en el es posible desarrollar una lectura laberíntica y probabilística que se multiplica y se enriquece cuando es posible el recorrido por múltiples textos conectados en redes.

Hay quines afirman que el texto escrito nunca ha sido lineal que nadie está obligado a leer el Quijote comenzando en la primera página y terminado en la última, que el lector puede escoger la ruta que desee cuando se enfrenta al texto escrito, que Cortazar no hizo nada novedoso al escribir Rayuela y posibilitar e incluso recomendar diferentes rutas para leer los capítulos de su obra. Es decir que todo texto de por si ya es hipermedial e hipertextual y que lo que se hace en internet, mediante links o hipervínculos es simplemente posibilitar muchas opciones de recorrido que el lector puede hacer del texto y sobre todo mediar de manera efectiva en las posibilidades de conexión y secuencialidad entre los múltiples textos, lenguajes o iconos que se le pueden incorporar al texto hipermedial.

Pero además de esto, lo que implica el acceso a la hipermedialidad y la hipertextualidad es la incorporación de nuevas temporalidades. El lector de hipertextos no siempre está leyendo aquí y ahora el texto, no siempre está accediendo a lo que el autor agregó al texto justo antes de que el lector accediera a él, puede estar viajando a un distantísimo pasado en la historia de construcción del texto, a una versión que estuvo ayer pero que hoy ya fue modificada y más aún a un próximo futuro, cuando a través de su blog o su página personal el autor posibilita la interactividad, la opción de que sea el lector el que defina el rumbo que tomará la historia, al agregarle un nuevo “post” o entrada.

Quizá Rodari en su Cuentos para jugar, se aproximó un poco a eso, al proponer varios finales para sus cuentos y dejar a elección del lector el que mejor le pareciera, pero hipermedia e hipertextualidad van mas allá, sobre todo cuando enriquecen enormemente las posibilidades de recorrido y navegación por el texto, y sobre todo cuando dan cabida a la interacción entre autor y lector, opción esta que resulta plenamente evidenciada en lo que se ha dado en llamar la Web 2.0 la nueva tendencia en la creación de contenidos para internet, que tiene como hecho relevante y novedoso el que ya no es el autor, dueño o creador de la página o sitio quien define sus contenidos, sino que se abre la opción a que cualquiera que acceda a ellos pueda modificarlos, transformarlos, enriquecerlos.

Así pues el texto, la escritura, la producción escrita se hace social, polifónica, contiene las voces de muchos y el asunto de la autoría y la originalidad adquiere otros matices no explorados o ausentes en el texto escrito sobre papel. Quizá uno de los ejemplos mas notorios de este hecho lo constituye Wikipedia y en general todo el fenómeno wiki. “Un wiki, o una wiki, es un sitio web cuyas páginas web pueden ser editadas por múltiples voluntarios a través del navegador web”, dice Wikipedia en su definición de wiki. La escritura adquiere en este contexto un interesante matiz de producción social, colaborativa, en permanente transformación y, se supone perfeccionamiento. Se requerirían entonces de nuevas competencias y mediaciones para acceder a esta posibilidad de producción textual, porque no solo se hace wiki para construir una enciclopedia, ya existen wiki-novelas, wiki-cuentos, wiki-videos.

¿Se desdibuja frente a estos panoramas el papel de la escuela como formadora de lectores y escritores? ¿Terminan sobrando las actividades de taller de escritura y producción de textos? Estas preguntas resultan equivalentes a las que se hicieron con el advenimiento de la imprenta, de la radio, la televisión y en general de cada nueva herramienta tecnológica. Quizá no sea posible dar respuesta a ellas en este texto, pero si es válido dejar planteados estos y más interrogantes frente al quehacer de la escuela y del maestro con respecto a la introducción de las competencias tecnológicas relacionadas con la lectura y la escritura. Quizá resulte pertinente dejar sentado que definitivamente no podemos seguir entablando una discusión, perdida desde sus inicios, entre la escuela y los computadores con todas sus herramientas, posibilidades y accesorios que han introducido nuevas mediaciones y nuevas competencias para lectores y escritores.

1/7/08

Leer y escribir, una historia de vida (III)


Durante los años de mi bachillerato, la lectura y la escritura se mezclaron con la taquigrafía, la contabilidad y la legislación comercial propios de la modalidad comercial que impartía el colegio. Aprender a escribir a máquina fue al comienzo un proceso traumático, pero una vez dominé la técnica, me desenvolví muy bien haciendo y presentando trabajos, entre ellos los “análisis literarios” que me asignaban en las clases de español. Recuerdo haber leído y hecho el respectivo trabajo de textos como “El alférez real” y “Pepita Jiménez”, así como de “Petróleo Colombiano, ganancia gringa”, que me introdujo en la comprensión de la problemática de la riqueza nacional y su constante apropiación por las multinacionales; y que discutí con particular interés en las clases de historia y economía política. Hoy percibo que en esos tiempos se engendraron mis primeras ideas políticas, que aún hoy mantengo y defiendo.


Mi abuelo, de quien llevo su nombre, igual que mi padre, era un sastre de esos que hoy casi no se encuentran, era un ávido lector de los pocos periódicos de ideas socialistas que llegaban y circulaban en el país en aquellas épocas. Pero también devoraba literatura, en sus últimos años, cuando la artritis no lo dejó medir y cortar paños, fueron varios los libros que leyó y comentó conmigo. Recuero especialmente la conversación que sostuvimos acerca de “El Perfume” de Suskind, la claridad y asombro que las imágenes de esta obra dejaron en nuestras mentes, las compartimos con especial emoción. Hoy, este libro sigue siendo uno de mis recomendados, aquel que salvaría del diluvio.


Cuando llegó el momento de decidir qué estudios universitarios iniciar, de nuevo la influencia de mi madre fue vital. Yo había decidido, hacía unos 4 años, que me inclinaría por las ciencias naturales, la biología en particular pero no tenía idea de en qué universidad. En primer lugar pensé en la Nacional, pero mi mamá dijo: “Usted que va a hacer con un título de Biólogo?, en cambio un Licenciado en Biología, siempre tendrá opciones de trabajar en un colegio”. Yo en verdad no tenía ningún reparo hacia la docencia, por el contrario la imagen respetable me mi madre maestra influyó en la decisión, así que entré a la Universidad Pedagógica, aprovechando además que existía una ley que eximía a los hijos de los educadores oficiales del pago de matricula, de modo que durante todos mis estudios no pagué más de $3000 cada semestre, por carné y seguro.


Las lecturas en la universidad incluían obras clásicas del pensamiento científico como “La lógica de lo viviente”, “El azar y la necesidad” y “El gen egoísta” y lógicamente las de los grandes pedagogos: Durkheim, Piaget, y otros. Hice mis primeros ejercicios de ensayo, tanto en el campo de las ciencias naturales como en el de las sociales y de la educación, y al decir verdad y modestia aparte siempre recibí buenos comentarios al respecto.